Reír es saludable

risa
Foto: Archivo / InnovaMag.
 Reir es saludable (segunda parte)
Tu alma y tu cuerpo te lo agradecerán…

De todos los mamíferos, somos los únicos en tener la capacidad de expresarnos a través de un gesto tan simple y espontáneo como la risa. En la prehistoria, y mucho antes de desarrollar el habla, el hombre comunicaba su primera emoción utilizando este medio de expresión.

Hoy, la risa marca la fibra del ser humano más allá de las diferencias y las fronteras generacionales, geográficas y/o culturales. Médicos y científicos en varias partes del mundo, han   mostrado un interés particular en este gesto –banal en apariencia- pero que escondería un potencial único, capaz de aliviar dolencias físicas y mentales.

Historia 

Los antecedentes de la risa son conocidos desde la antigüedad. Un versículo bíblico afirma: “cuando un corazón está alegre, la vida es más larga, pues un corazón lleno de alegría cura como una medicina.” En las tribus de los autóctonos norteamericanos, según observaron los colonizadores, uno de los miembros más respetados era el ‘brujo payaso’, que usaba la risa para curar a los enfermos. Más al oriente, un viejo proverbio chino aconseja: “para estar sano hay que reír al menos 30 veces al día.”

Sin embargo, su aplicación científica hace su primera aparición a mediados del siglo XVI con el doctor francés François Rabelais, el cual usó la risa como medicamento. Desde entonces, la risa ocupa -de manera intermitente- un lugar dentro de la comunidad médica. En el anterior siglo, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, afirmó que la risa sería en parte responsable de la buena salud física y mental de las personas.

Fisiología de la risa 

Cuando nos reímos movilizamos más de 400 músculos en todo el cuerpo, quemando calorías que nos conduce a un cansancio físico, dolor de estómago y hasta punzadas. Esto hace, que la respiración y la circulación sanguínea se aceleren, aumentando el aporte de oxígeno a las células y eliminando las toxinas acumuladas, además de estimular la digestión.

Los músculos se contractan generando un “ejercicio” interior, que al terminar nos procura una sensación de relajamiento. Usted ya habrá observado, que después de unas buenas carcajadas su cuerpo pasa a un estado de bienestar extremo, como cuando toma remedios ligeramente euforizantes. Esta sensación de euforia es causada por la presencia de endorfinas (hormonas anti-estrés), producidas por nuestro cerebro cuando reímos con ganas.

 Reir es saludable (segunda parte)
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