144 horas sin visa en Beijing

| Parte I
Plaza de Tiananmen. Foto: Jhon Castrillón / InnovaMag.

En la última década, los aeropuertos de importantes ciudades de China, se han ido convirtiendo en terminales de conexión obligada de tránsito, para miles de pasajeros que viajan hacia destinos ubicados en otros países o regiones asiáticas.

Dicha situación ha sido aprovechada por el gobierno chino, para lo cual viene desarrollando, desde el 2017, su programa de exención de visado, abarcando más de 20 ciudades, y permitiendo el tránsito y libre circulación en cada una de ellas. La exención aplica para pasajeros provenientes de más de medio centenar de países de los cinco continentes, y el tiempo de permanencia varía de una ciudad a otra, que va desde 72 hasta 144 horas sin visado.

Beijing, la capital de China, amplió el período de 72 a 144 horas de tránsito libre sin visa, a partir del primero de enero del año pasado. Esta megaciudad que cuenta con una historia milenaria, ha sido el centro político de China desde hace ocho siglos, por lo que su territorio está plagado de monumentos, palacios, parques, jardines imperiales, fortalezas, mansiones y otros importantes patrimonios históricos y culturales que atesoran el brillante pasado de la civilización y el imperio chino.

Una ciudad milenaria, que atesora un esplendoroso pasado

Beijing, cuyo nombre en mandarín traduce ”capital del norte”, es una urbe imperdible, para quienes tienen la oportunidad de hacer tránsito por esta ciudad, en su viaje aéreo hacia otros destinos asiáticos. Los viajeros beneficiados con estas 144 horas de exención de visado, cuentan con un tiempo suficiente para conocer de primera mano, algunos de los más imponentes y legendarios escenarios de la capital china.

Para aprovechar estas horas de estancia, recomendamos visitar los lugares de tour obligado en Beijing, comenzando el recorrido por la céntrica e histórica plaza de Tiananmen, desde dónde se puede acceder a la Ciudad Prohibida, conocida también como el Museo del Palacio Imperial.  Éste es el conjunto arquitectónico más grande y mejor conservado del gigante asiático, y que en tiempos de la China imperial, sirvió como residencia y centro de poder de los emperadores. Al salir del complejo por su puerta norte, hallamos otros puntos de interés de esta milenaria ciudad como son la colina Jingshan, un mirador que permite divisar desde su cima, si el buen clima lo permite, una vista completa de la Ciudad Prohibida.

Si decidimos caminar y continuar el descubrimiento del esplendoroso pasado chino, encontraremos a pocos pasos de la Puerta Norte, el parque Beihai, con su simbólica Pagoda Blanca. Beihai es un reconocido jardín imperial que fue construido en el siglo X y cuenta con más de 69 hectáreas, conformado por un inmenso lago, una isla en el centro con pabellones, quioscos y otras construcciones típicas chinas, y caminos que circundan el lago. Beihai se conecta a su vez con los lagos de Houhai y Shichahai, ubicados en dirección norte, y en cuyos alrededores, se puede percibir la vida y el bullicioso entorno de la ciudad antigua, en una zona atestada por bares, tiendas, y estrechos callejones ó hutongs que conducen a los barrios y las residencias más tradicionales de la capital china. (Continúa)

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