Jaureguiberry: un auténtico ejemplo de educación sostenible

 

- Publicidad -

¿Qué es lo primero que piensan cuando ven neumáticos usados, botellas, latas y cartón? Basura, sería la respuesta de muchos; pero para un grupo de visionarios estos son los materiales de construcción perfectos para una escuela sostenible.

En el año 2016 a 80 kilómetros de Montevideo, Uruguay, más precisamente en la localidad de Jaureguiberry, ubicada en el departamento de Canelones, se edificó el primer centro educativo sostenible de Latinoamérica. Se trata de la escuela pública de enseñanza primaria número 294. Para la obra se utilizaron 2.000 neumáticos, 8.000 latas, 5.000 botellas de vidrio, 2.000 metros cuadrados de cartón, entre otros materiales reutilizables (más de 24 toneladas de desechos). En comparación con las construcciones tradicionales, solo se emplearon un 40% de materiales tradicionales, como por ejemplo, el cemento.

Con 270 metros cuadrados la escuela alberga alrededor de 100 alumnos entre los 3 y 12 años de edad. La hace verdaderamente especial que genera su propia agua potable, se autoabastece de energía eléctrica, no necesita equipos de calefacción y tiene una huerta para la producción de alimentos.

El sueño hecho realidad

La idea de una escuela pública sostenible estuvo inspirada en el documental “El guerrero de la basura”, en el cual se muestran las obras del arquitecto estadounidense Michael Reynolds, quien es conocido por promover el reciclaje y la autosuficiencia. Tras la insistencia del grupo de uruguayos que ideó el proyecto, Reynolds aceptó brindarles apoyo y asesoría.

Luego de más de 4 años de gestiones para obtener los permisos y recursos financieros necesarios se inició la construcción de la escuela, que sorprendió al culminarse en solo 7 semanas.

“La rapidez para construir es posible por lo que se llama ‘Academia Earthship’: se da un curso a medida que se construye. Vinieron 100 estudiantes de 30 países que tenían clases teóricas y al día siguiente ponían en práctica lo aprendido, liderado por el propio Reynolds y su equipo. Por eso pudimos hacerlo en tan pocos días”.

 

Victoria Gómez, directora de Educación del proyecto.

Pensando en llegar a toda Latinoamérica

La visión de Tagma, la organización uruguaya sin fines de lucro, que lidera el proyecto de “Una Escuela Sustentable” es que haya al menos un centro educativo sostenible en cada país de Latinoamérica. A la fecha ya lo lograron en Argentina, donde en el año 2018 en la ciudad de Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires, se construyó una escuela de 200 metros cuadrados con capacidad para 100 alumnos. Esta tiene 18 paneles solares y 10 tanques para almacenar 2.800 litros de agua de lluvia que luego es purificada a través de un filtro.

Y para el próximo 3 de febrero está programado el inicio de la construcción de una escuela en Chile, en la localidad Lo Zárate, región Valparaíso. En la construcción del nuevo edificio se tendrán en cuenta los siguientes aspectos: autoabastecimiento de agua, uso de energías renovables, acondicionamiento térmico pasivo, manejos de residuos, producción de alimentos y mejoramiento de las relaciones humanas.

Aprendizaje significativo

Que los niños y jóvenes de toda Latinoamérica reciban educación gratuita bajo un modelo basado en el respeto por el medio ambiente y la reutilización de residuos, al tiempo que se minimizan los costos operativos, es el objetivo de este proyecto.

Martín Espósito, coordinador general de Tagma, señaló que están haciendo este tipo de escuelas porque el mundo se queda sin recursos y necesitamos cambiar la forma en que vivimos.

Dejar respuesta

¡Por favor, ingresa tu comentario!
Por favor, ingresa tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.