Oro: ¿lágrimas del Sol?

Máscara de oro con la efigie del dios Inti (Sol), que forma parte de la colección del Museo Nacional del Ecuador. Fuente: Pinterest.

Una de las más importantes civilizaciones del mundo antiguo fue la Inca, que logró expandirse entre los siglos XII al XVI, desde el Cuzco su capital (sureste de Perú), hasta territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Bolivia y Chile.

El Sol fue el dios principal de los incas, la Luna era considerada hermana y esposa del astro rey. Al relámpago, trueno y rayo los consideraban como criados del sol.

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Los incas establecieron una vinculación entre el sol y el oro, especialmente por su color y brillo. Pensaban, que este precioso metal era la lágrima del sol, y que se había solidificado en contacto con la tierra.

El oro, por lo tanto, era una materia sagrada, cuyo control debía estar bajo su poder político-religioso: los incas se consideraban hijos del sol.

“…Cuando hallaban un grano grande de oro en las minas, sacrificábanle y henchíanlo de sangre, y poniéndolo en su adoratorio, decían que estando allí, aquella huca o lágrima del sol, todo el oro de la tierra se venía a juntar con él, y que de aquella manera lo que lo buscaban lo hallarían más fácilmente…”

Extracto de una crónica escrita en 1552 por Cristóbal de Molina.

Fuente: Conquista y Población del Perú, página 330, Editores Técnicos Asociados S.A., 1968, Lima (Perú).

Íntimamente relacionado con el poder y la posición social, la obtención y el uso del oro era un monopolio de los gobernantes. El máximo dirigente podía otorgar objetos de oro a los integrantes de la sociedad, como recompensa por los éxitos obtenidos a favor de los intereses del estado inca.

La religión de los incas fue uno de los factores impulsadores más significativos para desarrollar la minería aurífera. La religión formaba parte de cada momento de los integrantes de la sociedad inca.

El oro (símbolo químico: Au) es un metal de color amarillo, que posee una densidad de 19,3 gr/cm3, siendo su punto de fusión 1063ºC. Es más blando que la plata (2,5 a 3,0 en la escala de dureza Mohs), y es el más maleable y dúctil de los metales, pudiendo alterarse esta característica con la presencia del plomo, teluro y bismuto, entre otros.

Es posible, que este metal dorado haya sido el primero en ser utilizado por el ser humano, y habría sido descubierto en las arenas de los ríos. Se le puede encontrar en forma nativa, libre sin otros acompañantes.

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